Carlos Liscano
Manuscritos de la cárcel
2009
Puede parecer paradójico pensar y decir que la cárcel donde Carlos Liscano estuvo preso entre el 27 de mayo de 1972 y el 14 de marzo de 1985 sirvió para confirmar y concretizar un afán literario que él tenía desde niño. La escritura, sueño de toda una vida, se cincela en él en un horizonte que precede la cárcel y se inscribe en la infancia, en los tiempos de una casa donde, a pesar de que “no había un solo libro” , el niño ya creía que “no había nada mejor que los libros”. Esa “lejana sensación de querer ser escritor desde los doce años” no llegó a concretizarse hasta la detención, en condiciones dramáticas, fortalecida por un extraordinario deseo de supervivencia y una fe inaudita en la libertad propia . Como lo señala uno de los narradores de El método y otros juguetes carcelarios, la libertad no se cerca con las rejas de la celda y el preso “practica la única variante de la liberación que posee : imagina futuros de maravilla” . Así, a pesar de forjarse en uno de los lugares menos adecuados para ella , tocando límites peligrosos, la escritura de Liscano se plantea como un desafío a sus condiciones de producción ; una vez decidido a escribir, como lo explica Alfredo Alzugarat, “Liscano mismo creará las condiciones para que esa voz que le ha nacido, esa ‘eclosión’ de palabras, no cese”.